sábado, 19 de abril de 2014

Capitulo 5.

Capítulo 5Salud, desarrollo y derecho a la salud, 1961-1975

La Reunión Extraordinaria del Consejo Interamericano Económico y Social al Nivel Ministerial de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada en Punta del Este, Uruguay, en agosto de 1961, significó una reorientación de las relaciones entre la OPS y los países de la Región. Si bien los países americanos habían incorporado formalmente el proyecto de ampliación de los derechos ciudadanos desde 1948, las realizaciones eran aún escasas. Entre tanto, la expansión de la influencia socialista se hacía cada vez más evidente, en especial después de la revolución cubana de 1959. En estas condiciones, la Reunión de Punta del Este constituía, como el presidente Jonh F. Kennedy lo afirmaba en su instalación, “una demostración de la capacidad de las naciones libres para resolver los problemas materiales y humanos del mundo moderno” (Kennedy, 1961: 984). Este proyecto implicó para el campo de la salud una vinculación explícita al desarrollo socioeconómico, el cual sería impulsado por los estados sobre la base de una planificación centralizada y ajustada al mundo capitalista.

La OPS y el mandato de la Carta de Punta del Este

En el marco de la Guerra Fría entre capitalismo y socialismo real, la idea de “planificar” el desarrollo económico se convirtió en un imperativo para todos los países, Ya que en los años cincuenta, Raúl Presbish había planteado las bases de la teoría de la dependencia y cuestionaba la condición de desigualdad estructural en las relaciones de intercambio entre centro y periferia en el capitalismo contemporáneo. De allí que las propuestas de solución pasaran por la “programación” de la intervención estatal, la industrialización deliberada y la integración económica regional (Klochkovski, 1992: 129), frentes de trabajo que fueron adoptados por la Comisión Económica de Naciones Unidas para América Latina (CEPAL) en el decenio de los sesenta. Por parte de la OEA, se había conformado una comisión especial denominada “Grupo de los 21”, en la que la OPS tuvo una participación importante.
Así, se inició la articulación entre salud y desarrollo socioeconómico en el continente, también por la nueva posición de la OPS y su estrategia de vinculación a la dinámica política regional. La tercera reunión del “Grupo de los 21” se realizó en Bogotá en septiembre de 1960 y su declaración, el “Acta de Bogotá”, fue aún más explícita en reconocer “la interrelación de los intereses de las Repúblicas Americanas y la mutua dependencia de los problemas económicos y sociales” (Horwitz, 1962a: 477). Entre los problemas sociales prioritarios, se hizo especial mención a los de salud, sección que fue redactada por los participantes de la OPS. El ideario de Bogotá se consolidó y amplió en la Carta de Punta del Este, que estableció los objetivos de la APP. En esta Carta se incluyó la salud en lugar muy destacado, por medio de la Resolución A.2, denominada “Plan Decenal de Salud Pública de la Alianza para el Progreso”. En los considerandos de la Resolución, la relación entre salud y desarrollo aparece como un “requisito esencial”, según lo había expresado el Grupo de Expertos de la OEA sobre Planificación del Desarrollo Económico y Social:
[…] el mejoramiento de las condiciones de salud no sólo es deseable en sí mismo, sino que constituye un requisito esencial previo al crecimiento económico y debe formar, por lo tanto, parte indispensable de los programas de desarrollo de la región. (OPS/OMS, 1961: 32).
Los cambios en la orientación política y teórica de la OPS se articularon a la dinámica política regional de una manera que favorecía la inversión en salud por parte de los Estados. El gran objetivo proclamado por la Carta de Punta del Este en materia de salud parece redactado por la OPS: “aumentar en un mínimo de cinco años la esperanza de vida al nacer, y elevar la capacidad de aprender y producir, mejorando la salud individual y colectiva”.

   Derecho a la salud e integración de servicios

La aceptación de la salud como derecho positivo a cargo de los estados permitió una mayor coordinación de las acciones del sector público para lograr metas de bienestar, como las planteadas por la Carta de Punta del Este (Horwitz, 1961a: 388). Para Horwitz y su equipo, era posible lograr, en un lapso relativamente breve, el acceso de toda la población al bienestar, y éste, según la definición adoptada por la OMS en su Carta de constitución en 1946, era lo más parecido a la salud.
En la Resolución A.2 de la Carta de Punta del Este se hablaba de “integración”, en el plano sectorial, de “las funciones de prevención y curación”, Esto permitiría articular la salud a los planes generales de desarrollo económico y social de los gobiernos y, al mismo tiempo, formular un plan nacional de salud orientado a hacer el mejor uso posible de los recursos públicos y privados disponibles para la protección, promoción y restauración de la salud. Para cumplir este propósito, se reunió en Washington en 1962 el grupo asesor sobre atención médica, convocado por OPS con el apoyo de la OEA.
El grupo asesor recomendaba también una organización de los servicios de atención médica en tres niveles: nacional, intermedio y local. El nivel nacional debería tener funciones normativas; los demás, actuando de manera descentralizada, tendrían funciones ejecutivas. El Grupo recomendó desarrollar un plan único de atención médica construido con la participación de los distintos actores del sector, incluido dentro del programa nacional de salud y articulado al plan general de desarrollo económico y social, y orientado a desarrollar la “integración de la medicina preventiva y curativa” (OPS/OMS, 1962: 33). La integración del nivel nacional se haría a través de un organismo centralizado de salud del que formarían parte cada uno de los subsectores de salud encargados de planificar, establecer normas, coordinar y administrar los servicios de salud a escala de todo el país.

Recursos humanos, clave de  la planificación en salud

Uno de los temas en que más expresaba la intención planificadora era el de los recursos humanos. . Éste se convirtió en una puerta de entrada para afianzar la planificación de la salud. Ante los ojos optimistas de los expertos, el terreno de la educación médica se presentaba lleno de posibilidades y de retos. Inmersos en el proceso de renovación de la educación médica iniciado en los años anteriores, los dirigentes de las facultades de medicina veían con confianza el despertar de un nuevo decenio. Formalmente reunidos desde 1959 en ASCOFAME, ASCOFAME se convirtió en una instancia asesora de la política de planificación de salud y de integración de servicios. La Asociación se encargaba, en desarrollo de la Ley 14 de 1962, de la regulación de la profesión médica, de la aprobación y difusión de los requisitos mínimos para el funcionamiento de las escuelas de medicina en el país, así como de proponer un plan decenal de educación médica y de colaborar en la formulación y realización del Plan Hospitalario Nacional.
La Asamblea recomendó realizar estudios sobre la demanda y los recursos disponibles en términos de personal sanitario (ASCOFAME, 1964: 298). Según Velásquez Palau (1968), entonces presidente de ASCOFAME, el Dr. Alexander Robertson, Director ejecutivo de la Fundación Milbank Memorial, sugirió desarrollar un estudio piloto sobre recursos humanos en Colombia. La idea fue acogida por el Ministro de Salud Pública, Santiago Rengifo, y avalada por el Director de OPS, Abraham Horwitz. Como parte de los preparativos para la realización de dicho estudio, los doctores Alfonso Mejía Vanegas, quien llegaría a ser funcionario de la OPS y de la OMS, y Raúl Paredes Manrique visitaron la OPS en Washington y la Milbank Memorial en Nueva York (Mejía, 2002). En consecuencia, a partir de 1964, el MSP y ASCOFAME, en cabeza de Mejía Vanegas y de Paredes Manrique, realizaron el Estudio de Recursos Humanos para la Salud y la Educación Médica en Colombia. Este trabajo arrojó un panorama general, cuantitativo, de la situación de los recursos humanos en salud, así como de los perfiles de morbi-mortalidad y las condiciones sociodemográficas del país, que debería servir de base para un Plan Nacional de Salud y de Educación Médica.
El estudio se dividió en áreas de trabajo definidas por la lógica de la planificación en salud: población, mortalidad, morbilidad, recursos institucionales, recursos humanos, recursos socioeconómicos y educación médica. Algunos de los datos arrojados por el estudio fueron presentados por Raúl Paredes en la Conferencia Nacional de Resultados del Estudio de Recursos Humanos para la Salud realizada.

Escuelas de salud pública: salubristas y planificadores


Además de médicos y enfermeras, en los años sesenta también se hicieron esfuerzos por la formación de otro tipo de personal sanitario, tales como odontólogos, ingenieros sanitarios, médicos veterinarios y auxiliares sanitarios. La OPS adelantó una intensa discusión en América Latina sobre el sentido, los alcances, las funciones, las dinámicas y proyecciones de la salud pública y de sus escuelas de formación (OPS, 1962; Horwitz, 1962a; 1966; 1970) que la condujo a desarrollar una amplia investigación sobre el particular (OPS, 1969; Horwitz, 1969). Un tema importante de discusión estuvo relacionado con la inserción institucional de las escuelas de salud pública. Para unos, las escuelas deberían ser entidades dependientes de los ministerios de salud por la existencia de mayores oportunidades de adiestramiento práctico y el mayor vínculo que se podría tener entre los programas de enseñanza y las necesidades de los servicios de salud.    

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