sábado, 19 de abril de 2014

Capitulo 4.

Capítulo 4:

Entre la erradicación de enfermedades y la integración de servicios, 1951-1960

El país vivía una crítica situación de violencia y se gestaba un golpe militar al comienzo del decenio de los 50, junto a esto hubo un cambio en la infraestructura productiva y de comunicaciones; también surgió la creación de instrumentos legales e institucionales para un buen desarrollo económico.
Dando esto como resultado un flujo mas sostenido en cuestión de higiene y salud, a partir de 1947 la OMS y la OSPA definen formas de trabajo en equipo de sus miembros, entre centros de poder y subalternos. Igualmente se dio un replanteamiento en el campo de la salud e higiene de las correlaciones de fuerza, en el marco de creciente tensión de la guerra fría.
En 1958 se le cambio el nombre de la organización sanitaria panamericasa (OSPA) por el de (OPS) “organización panamericana de la salud”,con el cual es conocida hpy en dia dicha organiozacion. Este nombre refleja de manera mas clara su carácter y sus funciones.
En este decenio de los cincuenta la OSPA/OPS, ya como organismo regional de la OMS, continuó con proyectos en el apoyo técnico a los servicios nacionales de salubridad, la educación y el adiestramiento de personal sanitario y el control de enfermedades transmisibles. En colombia esto se evidenció en la creación del Servicio de Erradicación de la Malaria (SEM) en 1956 y en el hecho de que, hacia 1957, cuatro de los cinco proyectos de cooperación de la OSP/OSPA en Colombia, iniciados en 1950, se relacionaban con la erradicación de enfermedades.

Viruela, tuberculosis y lepra: entre el optimismo y la cautela


En el marco de la nueva red internacional de organismos de cooperación en salud y dada la existencia de una vacuna contra la viruela desde el siglo XVIII, parecía lógico aspirar a la erradicación planetaria de esta enfermedad.  Colombia no fue ajena a esta aspiración: en 1955 su gobierno firmó un convenio con la OSP y UNICEF con el fin de desarrollar una campaña para la erradicación de la viruela en el territorio nacional, teniendo como meta la inmunización de por lo menos el 80% de la población contra esta enfermedad, Colombia no fue ajena a esta aspiración: en 1955 su gobierno firmó un convenio con la OSP y UNICEF con el fin de desarrollar una campaña para la erradicación de la viruela en el territorio nacional; La primera campaña se llevó a cabo entre 1955 y 1961.  Esta campaña se propuso como meta principal el cubrimiento del 93% de la población del país (Calderón Molano, 1971, 1), nivel de cobertura que pretendía lograrse mediante la incorporación de la vacunación a las actividades de los servicios locales de salud.
Con la tuberculosis había que ser más cautos. Por ello sólo se propuso y se realizó una “gran cruzada de vacunación en masa”, con participación de UNICEF, que se extendió del 20 de septiembre de 1954 al 31 de diciembre de 1956.  Con el fin de cuantificar la incidencia de la tuberculosis en el país, se efectuaron 4.751.882 pruebas de tuberculina.  Esta cruzada cubrió, según el Ministerio de Salud, el 30,1% de la población nacional, y permitió efectuar simultáneamente 2.767.285 vacunaciones antituberculosas (Colombia MSP, 1960a, 1). La lucha contra la tuberculosis, reglamentada por la ley 27 del 22 de noviembre de 1947, presentaba serios problemas por la escasez del presupuesto asignado y por la incapacidad del programa para cubrir la mayor parte el territorio nacional (Ocampo Londoño, 1960, 225).
El caso de la lepra exigía aún más cautela, debido al desconocimiento absoluto del modo de transmisión del bacilo.  La síntesis de las sulfonas y su aplicación exitosa en pacientes de lepra generó esperanzas en cuanto a las posibilidades de curación de la enfermedad, En 1950, la OMS/OSP envió a Colombia su primer consultor en lepra, el brasileño Lauro de Souza Lima, para asesorar al gobierno , Un tema fundamental era la necesidad de modificar las ideas tradicionales que se tenían sobre esta enfermedad integrando la campaña antileprosa a los servicios de salud. En este seminario se ratificaron conceptos que ya algunos médicos colombianos habían expresado, a saber: que era preciso acabar con el aislamiento obligatorio, que había existido en el país desde 1905, y que era indispensable acabar con los preventorios donde se aislaba a los hijos de enfermos de lepra.

El retorno de la erradicación


Desde 1950, la estrategia de la OSP frente a las enfermedades transmisibles como la fiebre amarilla y la malaria se centró en la erradicación del vector y, por tanto, de la enfermedad.  En consecuencia, desde 1947 la OSP recomendó a todos los países miembros el empleo de DDT para el rociamiento de las casas en las zonas afectadas, como parte de las campañas que entonces se adelantaban bajo la idea del control de la infestación.  En Colombia, la OSP comenzó a cooperar directamente en la erradicación del Aedes aegypti desde 1950, cooperación que se consolidaría con la participación de UNICEF a través del “Programa de control de insectos del Caribe” a partir de 1952.  En este caso, el objetivo era incorporar en un mismo plan la erradicación del Aedes aegypti en todo el territorio nacional y el control de la malaria en el área del Caribe, usando el DDT (Colombia MSP, 1961: 2).  Aunque, en este caso las dos campañas formaron parte de un mismo proyecto, en otras áreas se manejaron en forma separada, como se verá

Programa de erradicación del Aedes aegypti

En el decenio de 1950, la OSP llenó el vacío que había dejado la FR como líder de las políticas y acciones de control y erradicación de la fiebre amarilla en América Latina. La diferencia con las primeras campañas, las de los años veinte, radicaba en que ya no se buscaba la erradicación de la enfermedad (objetivo que se basaba en la teoría de los centros claves) sino de su vector urbano.
En Colombia, desde 1944 y como un homenaje al científico cubano, se dio el nombre de Instituto de Estudios Especiales Carlos Finlay (ICF) a la sección del Ministerio de Salud que, con apoyo de la FR, realizaba investigaciones sobre la fiebre amarilla. En 1949, un año después de vencido el contrato de la FR con el ICF, Soper visitó Colombia y sometió a consideración del gobierno un proyecto de contrato con la OSP, cuya síntesis era:
·         Proseguir el programa de actividades del ICF, relacionado con la epidemiología y control de la fiebre amarilla, tifo exantemático y fiebre petequial que incluía: a) continuar el servicio de viscerotomía; b) producir, distribuir y aplicar la vacuna contra la fiebre amarilla; c) continuar y sostener campañas para la completa erradicación en Colombia del Aedes aegypti; y d) realizar estudios y actividades de control sobre el tifo exantemático y la fiebre petequial, con producción de vacunas.
·         Colaborar con los países centroamericanos, Guyana Francesa, Británica y Holandesa, Panamá, México, Perú, Ecuador, Venezuela e Islas del Caribe en el control de la fiebre amarilla, entregando vacunas y practicando pruebas de protección y exámenes histopatológicos del hígado.
·         Proporcionar facilidades a la OSP para preparar personal de otros países y adelantar estudios relacionados con otras campañas de sanidad.
En 1969 las reinfestaciones se extendieron a varios puertos de la costa Atlántica, entre ellos Barranquilla y Cartagena, por lo que se amplió el personal con 41 funcionarios, justo en el momento en que el SEM reasumió la responsabilidad ya no sólo de administrar sino también de dirigir la campaña. Hasta entonces, las actividades realizadas habían mantenido libre al país de casos de fiebre amarilla urbana y de epidemias de dengue (Colombia MSP, 1969: 16-17).

Del control a la erradicación de la malaria

La campaña más característica de la remozada estrategia de erradicación fue la relativa a la malaria, cuyas metas y bases operativas continuaron vigentes durante todo su periodo de duración (1950-1979).  En 1979, la OMS admitió que la erradicación no podía lograrse en un buen número de países y volvió al concepto de control de la enfermedad en un momento en que ya comenzaba a difundirse la política de Atención Primaria en Salud (APS).  Según el Ministro de Higiene de 1951, Alonso Carvajal Peralta, el gobierno nacional apropió para ese año la suma de 800.000 pesos con el fin de adquirir los elementos necesarios para la campaña antipalúdica, previendo que desde 1953 se realizaría la primera parte del plan, de acuerdo con la OSP. (Carvajal Peralta, 1952: 7).  En Colombia, desde 1943 las actividades de control de la malaria venían realizándose por el SCISP con el proyecto Campaña Nacional de Malariología.  En 1947, por decreto del Ministerio de Higiene, esta campaña se convirtió en División de Malariología dentro del mismo SCISP y sus actividades incluyeron obras de saneamiento para extirpar los criaderos de mosquitos, uso del DDT y repartición de drogas antimaláricas como la metoquina, cloroguanida y cloraquina

El Servicio de Erradicación de la Malaria (SEM)

El gobierno de Colombia, por medio de su delegación ante la XIV Conferencia Sanitaria Panamericana de 1954, se sumó al acuerdo de erradicación continental de esta enfermedad. Así, el 31 de agosto de l956 el país firmó un acuerdo con la OMS y UNICEF con los siguientes compromisos:  a) continuar el programa de investigación iniciado por la División de Malariología; b) continuar la campaña de control de la malaria del área del Caribe y transformarla en campaña de erradicación; c) continuar las restantes campañas antimaláricas en marcha en el territorio nacional; y d) elaborar un proyecto y presupuesto para la Campaña Nacional de Erradicación de la Malaria.
Decreto No. 2968 del 5 de diciembre de 1956 se creó una dependencia en el Ministerio de Salud Pública que se denominó Servicio Nacional de Erradicación de la Malaria (SEM), que reemplazó a la División de Malariología del SCISP. El SEM, considerado como campaña directa del Ministerio de Salud Pública, según el decreto orgánico del mismo, contó con autonomía técnica y administrativa y jurisdicción en todo el territorio de la República, así como con un presupuesto destinado exclusivamente a los gastos que ocasionara su funcionamiento.

La lucha contra la Fiebre Aftosa

El interés de la OPS por el estudio y la investigación de enfermedades zoonóticas comenzó a consolidarse en la segunda mitad de los años cuarenta, y se vio reforzado tras el nombramiento de Soper como director de la OSP en 1946.
La consolidación del interés por las zoonosis coincidió con una epidemia de fiebre aftosa en América del Sur que golpeó principalmente a las naciones andinas, incluida Colombia. Si bien es difícil considerar la aftosa una zoonosis en un sentido “estricto” del término, dado su escaso riesgo de contagio a humanos, las connotaciones económicas y comerciales que había adquirido este mal impulsaron a los países americanos a solicitar ayuda a la OEA en forma de programas de cooperación técnica sobre dicha enfermedad. Tras la llegada de la aftosa a Colombia en 1950 se desarrollaron dos actividades principales para enfrentar los brotes de la enfermedad.  La primera fue el control en las áreas afectadas mediante la vacunación –inicialmente adelantada por funcionarios del Ministerio de Agricultura y posteriormente, en fecha sin especificar, asumida en forma directa por los productores de ganado (OPS, 1983: 63).


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